Todo el
mundo se enamora. En mayor o en menor medida, dándose o no cuenta,
equivocándose, acertando… Pero siempre involuntariamente. Si no es
involuntariamente, no es amor; sino simplemente un capricho o una tontería, de
la que te acabas cansando, de la que te aburres. Hay veces también, en las que
sientes un pequeño cosquilleo cuando ves a una persona, aunque estés con otra.
Si te ves en esa situación, si esto sucede, lo mejor es asumir que se ha
apagado la llama que tenéis encendida tú y tu pareja. Hay veces en las que
piensas que no sientes nada por nadie, que nadie es tu debilidad, hasta que
alguien del pasado llega y te sonríe, y se te retuercen las entrañas de puro
cosquilleo al recordar que esa preciosa sonrisa un día fue tuya; o veces en las
que conoces a alguien e intentas auto-convencerte inconscientemente de que
simplemente te resulta interesante o te parece un amigo ejemplar, cuando en
realidad estás empezando a sentir algo lo suficientemente fuerte como para que
se te ponga la piel de gallina con cada palabra que te dedica; ése es uno de
ésos momentos en los que te enamoras sin apenas percatarte de ello. También
están esas veces en las que sabes que estás sintiendo algo por alguien, sabes
que eso cada vez va a más, pero tienes miedo de salir con una depresión si la
relación no sale bien. Tienes miedo porque ya lo has vivido, e intentas
auto-protegerte.
Dado el caso
de que te enamoras y tienes la certeza de que estás enamorado, y además estás
preparado (o eso crees) para iniciar una relación, a veces te ciegas tanto con
ese sentimiento que no te das cuenta, o simplemente pasas por alto, todos los
defectos de la otra persona; y a veces te encuentras con defectos que no
deberías ignorar, defectos que más adelante pueden romperte el corazón.
Sí, es
cierto, todos tenemos defectos, nadie es perfecto. Pero en el caso del amor, ya
que éste crea adicción e incluso dependencia de la otra persona, antes de dar
ese paso adelante, debes mirar por tu bien desde un punto de vista a veces
incluso egoísta; para buscar tu bienestar y tu felicidad. Porque claro,
mientras dura es muy bonito, pero si cuando más ciego y enamorado estás, tu
pareja, esa persona en la que confías tan ciegamente, te traiciona, ya es otro
cantar. Entonces (y sobre todo si ya has tropezado anteriormente), debes
asegurarte de que vas a estar bien
cuando inicies la relación y empieces a engancharte a la otra persona.
Si estás seguro
al 100% de que la cosa va a salir bien, y de que vas a ser feliz, pues
adelante. Aunque también es verdad, que nunca acabas de conocer a alguien
completamente; y también que puedes ser tú el causante del final de la
relación, puedes ser tú quien le rompa el corazón a la otra persona. Por ese
mismo motivo, tampoco creo que debas reprimirte (sólo tener cuidado) de estar
con la persona a la que amas por el simple miedo, ya que, quien no arriesga no
gana, y si no arriesgáramos nunca, nunca hallaríamos la felicidad.
Cuando digo
lo del punto de vista egoísta, no me refiero a que ‘si no va a ser perfecto
conmigo o va a cometer errores no voy ni a intentarlo’, porque esto nunca
puedes saberlo si no lo intentas; me refiero a que debes estar seguro de que
con esa persona vas a estar feliz, te va a hacer sonreír día a día y que,
gracias a esto, sólo por esto, va a valer la pena todo lo que pueda venir en un
futuro; vas a estar dispuesto a sufrir después dado el caso de que te rompa el
corazón, sin arrepentirte de ninguno de los momentos con esa persona que tan
feliz te han hecho, pase lo que pase. ‘Nunca
te arrepientas de algo que te haya hecho feliz’. Porque si dado el caso no
te arrepientes de nada pese a estar sufriendo, entonces, ha sido amor.
Yo pienso
que el amor verdadero no necesariamente lo puedes encontrar tan sólo en una
persona a lo largo de tu vida, y que si es amor lo sentiras siempre; no. Yo
creo que el amor verdadero puedes encontrarlo y después perderlo (por un
motivo, no porque te canses, porque si sientes amor, amor de verdad, no te
cansas nunca de él), no por ello deja de ser verdadero, pero sólo si te
destroza el corazón y con ello se esfuma ese amor.
Aunque
claro, puede enamorarte mucho al principio, pero para que una relación se
mantenga, esa persona debe enamorarte diariamente, y tú a ella. Y eso se logra
con detalles. No necesariamente materiales (de hecho una relación basada en
materialismo se puede sostener, pero no con unos cimientos de amor, sino con
unos de interés, avaricia y egoísmo; entonces no estamos hablando de amor
verdadero), sino detalles simbólicos, como viene a ser una visita sorpresa, un
mensaje con un simple ‘Te amo’, motes cariñosos, etcétera (al fin y al cabo el
campo de detalles es personalizado a gusto del consumidor, jaja). Con demostrar
que el amor que sientes por la otra persona, es tan real y sincero que el resto
de cosas pierden su importancia. Pero
eh, tampoco hay que pasarse. Porque cuando todo son detalles o cuando toda tu
atención se basa en la otra persona las 24 horas, puede sentirse agobiado y con
la necesidad de desahogarse y despejarse un poco. O un mucho. Recuerda, ‘te
amo’, no significa ‘tu amo’.
Por mucho
amor que haya, una relación también necesita espacio para que sus engranajes
encajen a la perfección.
No se deben
sobrepasar los esquemas, porque también hay otros factores influyentes en la
relación, como los amigos de cada uno o la familia, a los que no se debe dejar
de lado por enfrascarse excesivamente en la relación.
En
conclusión, yo creo que todo el mundo está enamorado de alguien, o bien
correspondidamente, o bien en secreto o sin darse cuenta. Todo el mundo.
Te quiero;
Marta P.
Marta P.
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