Yo.



Me encanta sonreír. Me encanta pasar las tardes con Liliana viendo películas aburridas. Me encanta malgastar las cerillas. Me encanta ser libre. Me encanta escuchar música en mi habitación aislada del mundo. Me encanta pensar en mis cosas durante toda una tarde. Me encanta pensar en él, y sonreir sin darme cuenta. Me encanta pasar horas y horas mirando las estrellas, igual que me encanta pasar horas y horas mirando el mar. Me encanta rascarme la marca que me queda de los calcetines. Me encanta estrenar una caja de lápices de colores. Me encanta ponerme frente a un ventilador y reirme de como suena mi voz. Me encantan las mariposas en el estómago. Me encanta el primer chapuzón del verano. Me encantan las canastas de baloncesto con cadenas de metal. Me encanta llegar al chicle del cupachups. Me encanta esa pequeña congelación cerebral cuando muerdo un helado. Me encanta ver que mi sombra me hace alta y delgada. Me encanta aprenderme una canción. Me encanta tocar la guitarra. Me encanta pasar las llemas de los dedos por encima de un libro y sentir la tinta. Me encantan los nervios del día antes de mi cumpleaños. Me encanta escuchar una conversación entre niños pequeños. Me encanta sacar mayor nota que el empollón de la clase. Me encanta encender la radio y que suene mi canción favorita. Me encanta pisar el cesped o la arena de la playa descalza. Me encanta la comodidad de lavarme los dientes con un cepillo eléctrico. Me encanta montar un cubo de rubik. Me encanta ver mi pueblo desde lo más alto por la noche y descubrir que es más bonito de lo que pensaba. Me encanta que me vean mal y no puedan vivir sin verme bien. Me encanta ser yo misma y no preocuparme de las risas de los demás. Me encanta llorar sin motivo. Me encanta odiar estar lejos de él, porque cuando lo tengo cerca, soy feliz.



Tengo un pequeño cuaderno que intento llevar siempre encima, en el que voy anotando a lo largo del día frases, reflexiones y algunas rimas que se me pasan por la cabeza, y cada cierto tiempo publico las que más me gustan aquí. Todo lo que pongo aquí, al igual que en mis otros blogs, es producto únicamente de mi cabeza (y si no lo es me aseguro de poner la fuente de donde lo he sacado). Así que si os gusta, me alegrará mucho saberlo, pero por favor los botoncitos 'copiar' y 'pegar' dejadlos intactos. Gracias de antemano.

Mi vida en unas líneas

Hoy vengo a hablar de aquello que forma el 99% de lo que soy. Lo que constituye mis principios, quién soy, cómo soy, mi forma de actuar, de ver la vida, de afrontarla, de reaccionar ante ella, y de escapar de ella. Mucha gente estructura estos 'puntos' de su vida a partir de diferentes cosas, acciones, personas, decisiones o sucesos, que hacen cambiar su forma de ver las cosas sucesivamente. Yo, hoy vengo a hablar de lo que considero que en mi vida, podría resumir todo esto. Mi identidad, mi yo, todo lo que tengo, y todo (y lo único) lo que nunca me ha defraudado y nunca va a hacerlo. Green Day es mi forma de llevar el día a día. Sin darme cuanta, han pasado tres años y medio, casi cuatro, desde que escucho su música, y no ha sido hasta hace poco, que me he dado cuenta de que ha sido ésta la que me ha construido y llevado a ser gran parte de lo que soy.
Dudo fervientemente que nadie pueda entender esto, lo sé, es, o al menos suena, a locura. De hecho puede que lo sea, o de hecho lo es, pero puedo jurar que en toda mi vida nada, absolutamente nada, ni nadie, había conseguido despertar en mí tan profunda admiración y sentimiento; porque esto no tiene otro nombre que sentimiento.
En estos años, he pasado tantas horas, tan gran parte de mi tiempo dedicándome a esto, a escuchar detenidamente, a estudiar, analizar, entender e investigar cada una de las canciones, a sentirlas, a llorarlas, a dejarme atravesar por ellas, que he llegado al punto de no saber si yo soy yo, o si estoy formada por pequeñas partículas de diferentes emociones almacenadas en mi interior a través de cada frase, de cada expresión, de cada letra de cada canción.
Recuerdo la primera canción que escuché, 'Wake me up when september ends' (del álbum 'American Idiot'), pensé: 'joder, es increíblemente bonita', y me interesé en la letra, en la historia, y en el grupo en general, y despertó en mi cabeza un pequeño clic, de esos que despiertan cuando te viene a la mente un 'esto es lo mío'. A ésta siguió un 'Boulevard of Broken Dreams', un '21 guns', 'Holiday', 'Welcome to paradise', ‘East Jesus nowhere’, 'Basket case', 'Know your enemy' y apenas cuatro o cinco canciones más, que me hacían enloquecer, me atravesaban y me revolucionaban, me evadían del resto del mundo. Todavía recuerdo, en ese comienzo de mi 'nueva vida', en el autobús del instituto, entre clase y clase, en el recreo, en mi habitación, en el coche, en todas partes, con los auriculares en mis oídos y mi mente en otra parte. 
Después, empecé a investigar, a interesarme e incluso a obsesionarme con los miembros del grupo, despertaba tan gran admiración en mí, el hecho de que sólo tres personas tuvieran ese talento de provocarme tan gran efecto, el hecho de que tal MAGIA, en mayúsculas, saliera de sus manos y de sus cuerdas vocales, y de su cabeza esas letras con las que tan identificada me sentía, y me siento a día de hoy como el primer día, porque de hecho cuando escucho esas primeras canciones ahora, después de mil 'escuchadas' de cada una de ellas, continúan revolucionándome como lo hacían entonces. Y es curioso, quién me iba a decir a mí en aquel momento, que de esas pocas canciones que formaban mi día a día, acabarían formandolo toda su discografía, más de 400 pequeñas obras de arte.
Y llegó mi interés por los conciertos, por cómo lo hacían delante de tanta gente igual o mejor que en la intimidad, y pasaba tardes y fines de semana enteros viendo conciertos, presentaciones, entrevistas y videoclips, cada vez más hechizada, más enamorada.
Hasta que empecé a suscribirme en páginas de fans, en clubs y fandoms, y dí con la persona adecuada. Una persona, que, a demás de fascinarme, me enseñó lo que sabía acerca de Green Day, que no era poco, y me abrió una gran brecha en la grieta que ya había formado yo meses antes, y eso es algo que nunca tendré palabras suficientes para agradecerle. A día de hoy, esto es para mí lo que es, gracias a él. 
Tengo que decir que no me considero una 'idiot' más del montón, una más del fenómeno 'fandom' o una 'fangirl', porque no soy una fan, me considero muchísimo más que eso, no es pasión lo que siento hacia ellos, es directamente un lazo que va más allá de cualquier forma de denominación.
Billie Joe es... no es mi ídolo. Es mi Dios. Su ideología ahora también es la mía, su 'yo' ahora es el mío. He investigado absolutamente tanto sobre él... sobre su vida, su infancia, su familia, su trabajo, sus '¿por qué?' y sus 'porque...', sus rasgos, sus tatuajes, su voz, todos sus perfiles, más de dos mil fotos, TODO sobre él... es que ahora, después de este tiempo, lo veo en entrevistas y es como si lo conociera de toda la vida, como si hubiese seguido su vida desde que nació, relacionando sucesos con el pasado y expresiones de su cara, posturas y demás, podría decir que este hombre, es mi vida. Y estoy muy orgullosa de absolutamente todo lo que ha hecho en su vida, incluso de que haya tenido épocas muy cercanas a la drogadicción, porque éstas han hecho que recapacitara mucho y que de ahí surgieran las letras de muchas de las canciones que me han ayudado en cada momento difícil. Estoy orgullosa de mi ídolo, y tengo fe plena en él; le confío mi vida, mis principios y mis visiones, porque es él quien me las constituye sin siquiera saberlo.
Si pudiese pedir un deseo, sería poder hablar cinco minutos con Billie y agradecerle de todo corazón todo lo que ha hecho por mí, me ha ayudado más de lo que pueda nadie imaginar.
Todo esto suena muy ‘fangirl mojabragas’, como lo llaman ahora, pero debo dejar claro, debo insistir, en que no me considero una más del montón, ésta es mi vida.
Y la simple idea de que después de ver, casi a ciencia cierta, más de cien conciertos sola en mi habitación, y como única compañía mis ganas de estar en uno de ésos, voy, por fin, después de tanta espera, a poder asistir a uno, me llena de tanta felicidad, y se me olvida absolutamente todo lo malo, porque joder, es mi sueño, es algo que he soñado tanto… Por mucho que me repita ‘vas a verlos en directo’, o ‘los vas a tener delante, Marta, joder’, es que todavía no me lo creo. Yo creo que si la felicidad fuera energía, yo ahora podría abastecer a mil planetas durante cien generaciones.
Y después de releer esto cinco veces, llego a la conclusión de que me estoy quedando corta con todo lo que he dicho, con todos los datos, con todo el tiempo que he dicho que he dedicado, con toda la admiración que he dicho que les tengo, con lo que significa Billie para mí, y con lo feliz que estoy de poderles ver. Porque en realidad todo eso, es mucho más, incluso más de lo que yo misma puedo llegar a entender. Y sinceramente, desde mi más sincera sinceridad, que les den a todos aquellos que insultan a Green Day por su ‘comercialización’, y a todos los que se ríen de mí por expresar todo lo que he enumerado anteriormente.
Esta es mi vida, y es lo mejor que podría haberme pasado jamás. Gracias, destino, por este regalo tan grande.


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